En Obligado y Maldonado, una esquina con historia propia, resurgió el viejo Pantagruel. Después de veinticinco años del clásico montevideano, un nuevo bar bodegón reabrió sus puertas buscando rescatar la esencia del ‘comer bien’. Con platos abundantes y sabores familiares, devuelve a la ciudad ese espíritu de casa.
Además, ofrece una de las cartas de vino uruguayo más completas de la ciudad, con 26 etiquetas diferentes que recorren las principales bodegas del país.
Pantagruel propone un homenaje a la mesa abundante, al bodegón de siempre.























































